Abdomen postparto: distinguir entre lo que el ejercicio puede mejorar… y lo que no
Abdomen postparto

Ignacio Ortega | Cirujano Plástico

Publicado 05/02/2026

Después del embarazo muchas personas sienten que su abdomen “ya no es el mismo”.
Ropa que marca más de la cuenta, sensación de barriga permanente, piel más flácida o un ombligo que parece haber cambiado de sitio.

Lo primero que suele aparecer es la idea de “tengo que ponerme las pilas”: dieta, ejercicio, faja, rutinas de redes sociales… Y, aun así, hay veces que el cuerpo mejora en general, pero esa zona sigue sin encajar.

En este artículo vamos a diferenciar, qué puede mejorar el ejercicio y qué cambios dependen de la estructura del abdomen y, por tanto, pueden necesitar una valoración médica.

La idea no es desanimar, sino justo lo contrario: que sepáis dónde tiene sentido hacer esfuerzo… y cuándo es normal pedir ayuda.

Lo que el ejercicio y los hábitos sí pueden mejorar

Grasa acumulada y peso global

Después del embarazo es frecuente que quede algo de grasa alrededor de la cintura y en la zona baja del abdomen.

Aquí sí tienen un papel importante:

  • Alimentación equilibrada
  • Actividad física regular
  • Entrenamiento de fuerza adaptado
  • Paseos y movimiento en el día a día

Cuando el problema principal es el peso global, el abdomen suele mejorar a la vez que el resto del cuerpo.

Tono muscular y sensación de “barriga blanda”

Aunque haya cansancio y poco tiempo, cualquier trabajo que active la musculatura profunda del abdomen (no solo abdominales clásicos) ayuda a:

  • Sostener mejor la postura
  • Dar sensación de mayor “sujeción” en la zona
  • Reducir molestias en la espalda

Aquí la ayuda de un profesional de ejercicio posparto o fisioterapia de suelo pélvico suele marcar la diferencia.

Hinchazón y retención de líquidos

La inflamación digestiva, los cambios hormonales y la falta de descanso también pueden hacer que el abdomen se vea más abombado al final del día.
Mejorar la alimentación, el tránsito intestinal, el sueño y la hidratación puede reducir bastante esta sensación de “barriga hinchada” que aparece y desaparece.

Lo que no depende solo de dieta y ejercicio

Hay cambios que no tienen que ver con fuerza de voluntad, sino con cómo ha tenido que adaptarse el cuerpo para llevar un embarazo. Y ahí, por mucho esfuerzo que hagáis, es normal que el resultado se quede corto.

Diástasis de rectos marcada

Durante la gestación, los músculos rectos del abdomen se separan para dejar espacio al bebé.

En la mayoría de casos esta separación mejora con el tiempo, pero a veces queda una apertura persistente que hace que:

  • La zona central del abdomen se abombe al hacer fuerza
  • Cueste “meter tripa”
  • Se mantenga esa forma de “barriga de embarazo” aunque el peso sea normal

El ejercicio específico puede ayudar, pero cuando la diástasis es importante la pared abdominal puede necesitar una corrección quirúrgica para recuperar la función y la forma.

Exceso de piel y flacidez importante

Si la piel ha tenido que estirarse mucho, o ha habido cambios grandes de peso, es posible que queden:

  • Pliegues que se apoyan sobre la ropa interior
  • Piel muy fina y relajada alrededor del ombligo
  • Arrugas al inclinarse hacia delante

La piel no puede contraerse indefinidamente. Cuando ha perdido elasticidad, ningún ejercicio consigue “encogerla”. Aquí la única forma de mejorar de verdad el contorno es una cirugía que retire ese exceso y reajuste la zona.

Cicatriz de cesárea hundida, abultada o irregular

Algunas cicatrices de cesárea quedan:

  • Hundidas, creando un “escalón”
  • Abultadas o más gruesas de un lado que de otro
  • Con tirantez o picores al final del día

Aunque la musculatura mejore, la cicatriz seguirá marcando la forma del abdomen.
En estos casos, una cirugía de corrección de cicatriz o una abdominoplastia pueden suavizar el relieve y mejorar cómo se integra con el resto del vientre.

Hernias y debilidades de la pared abdominal

A veces, junto con la diástasis o una cicatriz previa, aparece una hernia en la zona del ombligo o en la línea media.
No es un problema estético: es una zona de debilidad real de la pared abdominal que conviene valorar médicamente.

Ningún ejercicio corrige una hernia; al contrario, ciertos esfuerzos pueden empeorarla.

Señales de que puede ser buen momento para una valoración

Puede ser interesante consultar con un cirujano plástico cuando:

  • El peso es razonablemente estable, pero el abdomen no acompaña al resto del cuerpo.
  • Notáis un abombamiento que aparece justo en la línea central al hacer fuerza.
  • La cicatriz de cesárea condiciona cómo cae la ropa o genera molestias.
  • Hay zonas de piel sobrante que se apoyan, se irritan o dificultan la higiene.
  • Lleváis tiempo cuidándoos y la frustración empieza a pesar más que la motivación.

Una valoración no obliga a operar. Sirve para poner nombre a lo que ocurre y saber qué opciones reales hay.

¿Qué se hace en consulta?

En una primera visita solemos:

  • Revisar la historia de embarazos, partos y cirugías previas.
  • Explorar la pared abdominal (músculo, piel, cicatrices, posibles hernias).
  • Valorar la postura y el contorno completo, no solo la barriga.
  • Explicar qué parte puede seguir mejorando con ejercicio… y qué parte no.
  • Comentar, si procede, opciones de tratamiento quirúrgico y no quirúrgico, tiempos de recuperación y resultados esperables.

El objetivo es que salgáis de la consulta con menos dudas y sin promesas irreales.

Cuidar un cuerpo que ya ha hecho mucho

El abdomen postparto cuenta una historia: la de un cuerpo que ha sostenido vida, cambios de peso, falta de sueño y adaptación continua.

Dieta y ejercicio son herramientas valiosas y, en muchos casos, suficientes.
Pero cuando el esfuerzo choca con un límite estructural, no es un fallo personal. Es simplemente el cuerpo diciendo: “hasta aquí llego yo, el resto hay que verlo de otra forma”.

Si sientes que tu abdomen no refleja el cuidado que le estás dando y quieres una valoración individual, en mi consulta podemos estudiar qué opciones tienes y qué resultados son realistas.

La decisión siempre es tuya. La información, también debería serlo.

Si deseas más información o valorar tu caso de manera personalizada, pide tu valoración aquí en nuestra consulta en la Calle Castelló, en pleno Barrio de Salamanca o llamando a los teléfonos 918 271 401 / 678 612 942 y resolvemos tus dudas sin compromiso.

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Ignacio Ortega Cirujano Plástico

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